S.A.Z Sociedad Astronomica de Zaragoza
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Se Encuentran Agujeros Negros Gigantes en el Amanecer del Universo

 

 

Colabora: Carmen Fernandez

 
     
   
 

Largas observaciones del espacio profundo han revelado algo inmenso: Señales de agujeros negros supermasivos que devoran materia en los corazones de las galaxias más importantes del universo.


Hay sospechas por parte de los estudiosos que esos enormes agujeros negros  existían unos mil millones de años después del big bang, ya que todas o por lo menos la gran mayoría de las grandes galaxias adultas tienen monstruos fagocitadores de materia en sus centros.


La materia que cae dentro de los agujeros negros colisiona a velocidades extremas y crea energía, y posteriormente rayos-x, así que los científicos utilizaron el observatorio espacial de rayos X Chandra para obtener pruebas de los agujeros negros muy distantes y por lo tanto muy jóvenes.


Pero inicialmente un análisis visual de 45 días del espacio profundo, el más largo y profundo realizado hasta hoy día en el espectro de rayos-X, no proporcionó pruebas convincentes.


Ahora, al analizar esas imágenes del Chandra y buscar correlaciones en las informaciones, los astrónomos han encontrado los rayos X que faltaban.


Esos rayos tardaron al menos 13 mil millones de años en llegar a los telescopios de la Tierra, así que tal vez fueron creados por los primeros agujeros negros supermasivos que se formaron en el universo. Muchos de esos agujeros negros son entre cien mil y un millón de veces más potentes que nuestro sol.


“Esos son probablemente los progenitores de los agujeros negros supermasivos que vemos hoy en día. Los hemos visto justo en sus inicios” dijo el director del estudio Ezequiel Treister, un astrofísico en la Universidad de Hawái.


Más “mini” Agujeros Negros aún por descubrir


Para encontrar los agujeros negros desaparecidos, Trister y sus colegas empezaron observando galaxias distantes en el famoso Campo Ultraprofundo del Telescopio Espacial Hubble, una observación a largo plazo que capturó luz procedente de galaxias con una edad de al menos 13 mil millones de años.


Por los límites de la velocidad de la luz, cuanto más lejos esté un objeto celestial, más joven debe ser. Ya que nuestro universo tiene una edad estimada de 13.750 millones de años, las galaxias del Hubble son del amanecer del universo.


Para su observación record de rayos-X, el Chandra estaba analizando el mismo punto que el Hubble, para que los astrónomos pudieran analizar las imágenes de rayos-X del Chandra sobre las imágenes de luz visible del Hubble.


Mientras las observaciones de los rayos-X por sí solas no indicaban agujeros negros en las galaxias, el nuevo análisis reveló señales notorias en 197 de las galaxias, aproximadamente un 30 por ciento.


Treister sospecha que todas las galaxias jóvenes pueden tener agujeros negros supermasivos que aún no somos capaces de detectar.


El equipo encontró en su mayoría rayos-X enérgicos en vez de los “suaves”, de menor energía, que emiten los agujeros negros. Las gruesas capas que cubren los agujeros negros masivos podrían haber permitido el paso solamente a los rayos-X más potentes, supone el equipo.


“Grandes cantidades de gas y polvo podrían explicar por qué no hemos visto nada antes. Están todos escondidos”, dijo Treister.


En el futuro, a Treister le gustaría poder realizar un análisis visual con rayos-X que observara el espacio de manera más profunda y retrocediendo más en el tiempo. Hacerlo de este modo podría permitir a los astrónomos encontrar otros jóvenes agujeros negros supermasivos y dar respuesta a un gran misterio del universo.


“La formación de galaxias y de agujeros negros supermasivos tienen una fuerte conexión, pero no estamos seguros de hasta qué punto un hecho causa el otro. Es un problema como el del huevo y la gallina,” dijo. “Mirar más atrás en el tiempo podría darnos más pistas